
Cuarzo vs. Ceramica: ¿Cuál es la mejor opción para sus polluelos?
Cuando se prepara un lugar adecuado para que los polluelos crezcan, normalmente hay dos opciones: placas de cerámica o lámparas infrarrojas de cuarzo. La mayoría de las personas eligen las placas de cerámica, ya que es lo que conocen. Pero existe una gran diferencia en la forma en que estas herramientas logran mantener calientes a los polluelos.
Las placas de cerámica simplemente calientan el aire. Las lámparas de cuarzo, en cambio, emiten radiación de ondas cortas que llegan directamente al cuerpo de los polluelos. De esta manera, no se desperdicia tiempo intentando calentar toda la habitación; se calientan únicamente los polluelos.
Efecto del calor
Las placas de cerámica tardan en calentarse. Tienen que absorber energía antes de que uno pueda sentir el calor. En cambio, las lámparas de cuarzo funcionan de inmediato.
Utilizamos vidrio de cuarzo de alta pureza alrededor de un filamento de tungsteno, lo que permite que la lámpara se caliente mucho sin derretirse. Esto crea una “zona cálida” intensa. Los polluelos pueden acurrucarse debajo de ella cuando tienen frío, o alejarse cuando ya están suficientemente calientes. Esto les permite regular su propia temperatura, lo que reduce el estrés y las pérdidas.
Los inconvenientes de la cerámica
El problema con las placas de cerámica es que se agrietan fácilmente. Si la temperatura cambia demasiado rápido, esos elementos se rompen. Las lámparas de cuarzo, por otro lado, están diseñadas para soportar tales cambios de temperatura.
Además, hemos añadido un recubrimiento especial a nuestras lámparas, de modo que el calor sea absorbido por los polluelos, y no por el techo o las paredes. Esto hace que el sistema sea mucho más eficiente.
Aspectos económicos
Si se enciende y apaga el sistema frequentemente, las lámparas de cerámica tienden a quemarse rápidamente. Los sistemas de cuarzo, en cambio, funcionan durante miles de horas sin problemas.
Dado que el calor llega directamente a los polluelos, no es necesario dejar el sistema encendido durante largos periodos para mantenerlos a la temperatura adecuada. Su factura eléctrica se lo agradecerá.
Claro, tendrá que pagar un poco más por estos dispositivos al principio. Pero si tiene en cuenta los menores costos de energía y el hecho de que no necesita reemplazar las lámparas cada pocas semanas, es definitivamente la opción más inteligente para una granja avícola.