
Deje de perder calor en sus máquinas IMA
Si utiliza una máquina IMA para barnizar o curar superficies de madera, seguramente conoce bien el problema. No se trata solo de generar calor, sino de dirigir ese calor exactamente donde es necesario: sobre la madera.
El problema es que las lámparas de cuarzo convencionales son algo problemáticas. Emiten energía en todas direcciones. Gran parte de ese calor se desperdicia al rebotar contra la carcasa de la máquina o simplemente se pierde en el aire. Es una pérdida de recursos.
Por eso utilizamos recubrimiento de oro.
¿Cómo funciona realmente el recubrimiento de oro?
Imágineselo como un espejo. Un tubo transparente emite radiación infrarroja en 360 grados. Pero cuando se añade ese recubrimiento de oro, este atrapa el calor que va en la dirección incorrecta y lo dirige hacia la pieza a trabajar.
Básicamente, esto duplica la cantidad de calor que llega a la madera, sin necesidad de aumentar la potencia de la máquina. Así, obtiene mejor rendimiento por cada vatio utilizado.
Para quienes gestionan las instalaciones, esta es una gran noticia. Pueden reducir la potencia consumida para ahorrar en la factura eléctrica, o bien aumentar la velocidad de trabajo manteniendo el mismo resultado de calidad.
Instalación en su máquina
No se trata de un proyecto complicado. Estas lámparas están diseñadas para ser reemplazos fáciles, que se adaptan perfectamente a las especificaciones originales de su máquina IMA: misma longitud, misma potencia… sin problemas.
Sin embargo, hay algo a tener en cuenta: sus reflectores. Dado que estas lámparas generan mucho calor, sus reflectores deben estar limpios. Si están dañados o oxidados, se pierde esa ventaja del recubrimiento de oro. Manténgalos limpios.
También hay que tener cuidado: debido a la concentración de calor, si la cinta transportadora se mueve demasiado lento, podría dañarse la chapa de madera. Solo necesita ajustar la velocidad para que sea adecuada.
¿Qué beneficios trae esto?
Lo mejor es que el tiempo de calentamiento se reduce. Como la energía se concentra, la máquina alcanza la temperatura adecuada más rápido. Eso significa menos desperdicio durante las primeras operaciones del día. En una fábrica de gran volumen, esos kilovatios ahorrados y la reducción de residuos suman mucho al final del mes.