
Cuarzo versus cerámica: ¿Cuál es la mejor opción para sus caballos?
Si está buscando opciones para calentar su establo, probablemente se encontrará frente a dos opciones: placas cerámicas o lámparas de infrarrojos de cuarzo. En teoría, ambas opciones sirven para calentar cosas, pero en la práctica, son completamente diferentes.
La cerámica funciona de manera lenta; se basa en calentar el aire que la rodea. El problema es que gran parte de ese calor se pierde antes de llegar al caballo.
El cuarzo, por otro lado, es diferente. En lugar de calentar el aire, envía el calor directamente al objetivo. Es como estar en una habitación cálida, pero también sentir el sol en la piel en un día frío de invierno.
El factor velocidad
El cuarzo es muy rápido. Realmente rápido. Gracias al uso de vidrio de cuarzo de alta pureza en torno al filamento, estas lámparas pueden alcanzar temperaturas extremas sin problemas. El calor llega exactamente donde se necesita, de inmediato.
Los calentadores cerámicos, por su parte, tienen dificultades para hacerlo. Intentan transferir el calor desde el núcleo hacia la superficie, pero se enfrentan a obstáculos. Con frecuencia, el interior se calienta demasiado, mientras que el exterior permanece tibio. Eso hace que los componentes internos se dañen.
El factor durabilidad
Seamos honestos: los caballos son torpes. Patean, chocan y se inclinan. La cerámica es frágil; un solo golpe fuerte puede romperla por la mitad. Cuando eso ocurre, hay que reemplazarla, lo cual implica mucho trabajo y gastos.
Las tuberías de cuarzo también son frágiles, pero hemos resuelto este problema haciendo que sean reemplazables fácilmente. Si una tubería se daña, basta con reemplazarla. Solo se necesitan unos minutos para volver a usarla. No es necesario reemplazar todo el dispositivo, solo la lámpara. Esto le ahorrará muchos problemas (y dinero) a lo largo de varias temporadas.
El compromiso
Aquí está el problema: el cuarzo es muy potente. Debido a que el calor está muy concentrado, hay que tener cuidado con dónde colocarlas. Si están demasiado cerca, existe el riesgo de quemaduras en la piel. No se puede simplemente dejarlas funcionando sin más. Se necesita un termostato adecuado y un temporizador para mantener el equilibrio.
La cerámica es un poco más segura para proporcionar un calor constante y suave, pero su factura eléctrica seguramente aumentará. Acabará gastando mucho más en electricidad solo para mantener la temperatura del cuerpo del caballo.
Si quiere algo que alcance rápidamente la temperatura deseada y no le cueste una fortuna en mantenimiento a largo plazo, el cuarzo es la mejor opción.